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Francia: Las cosas se aceleran.

junio 8, 2012

F. Hollande quiere marcar «el cambio» con el equipo de Sarkozy, en el estilo de la presidencia y de la composición del gobierno Ayrault.

Es un gobierno «esculpido» para las elecciones legislativas, con todo el abanico de sensibilidades del Partido Socialista, y un lugar importante cedido a su aliado  EE-Los verdes. Todos los miembros de este gobierno que se van a presentar a las elecciones legislativas han «aprobar su examen». Algunos han preferido retirarse ante el peligro de tener que «salir » del gobierno en caso de suspenso.

Paridad, diversidad, juventud…son guiños para hacer ver que «hemos comprendido los deseos de cambios.» Mas los puestos clave están en mano de los responsables que han demostrado su «firmeza»: los Moscovici, Valls y Ayrault no abandonarán el marco fijado por Hollande sobre una austeridad «justa», incluida en el dogma de la necesidad de reducir el déficit de Estado a un 3% del PIB.

Algunos nombramientos que pueden ser interpretados como «aperturas» posibles hacia las exigencias planteadas por los movimientos y las movilizaciones, están «encuadradas» por responsables que no son de la misma esfera: así, el Ministro de Justicia, Taubira, no está al frente de las cuestiones relativas a la revisión, en un sentido progresista,  de las leyes reaccionarias contra los inmigrantes, los trabajadores sin papeles. Es, Valls, Ministro del Interior quien  decide sobre esas cuestiones, un  Valls cuya primera intervención ha sido para dejar sentado que no va a ser «angelical». Son varios los ejemplos de este tipo.

Imponer las exigencias más urgentes

La nueva situación política no debe llevarnos a perder de vista la necesidad de estar vigilantes, y sobre todo de ejercer una presión constante sobre todos las cuestiones referentes a las exigencias sociales, exigencias en el terreno de las libertades democráticas o de la política internacional que ha sido la gran ausente en el debate de las presidenciales. Hay expedientes urgentes sobre la mesa:

El de la prohibición de los despidos, concretamente en las empresas que pertenezcan a un grupo donde los trabajadores luchan desde hace meses: Fralib, Freesc$sale, Petroplus, la Redoute…

El aumento del SMI y de los salarios bajos, concretamente los salarios de los oficios denominados femeninos. Lo que concierne netamente los salarios en el comercio, donde los grandes planes de suprimir empleos está a la orden del día. Los asalariados de Carrefour están directamente enfocados, al igual que los de la fnac y otras firmas de la gran distribución.

Está también el de los jubilados, para los que el gobierno prevé una mínima reforma, lejos de las exigencias planteadas por el gran movimiento de 2010, movimiento que ha contribuido a la oleada que ha expulsado a Sarkozy.

Está el problema de la vivienda social, con una exigencia inmediata, parar los desalojos ligados a la requisa de las viviendas acaparadas por los bancos, las aseguradoras y otros especuladores que hacen estragos en ese «mercado». Por eso, para pararles los pies y para responder a esta urgencia social, es necesario un vasto plan de construcción de viviendas sociales al alcance de las familias, de los jóvenes…

Y está el problema de la sanidad, sobre la que hay que detener la política de clausura de los establecimientos públicos, de suprimir  camas,  y las ayudas múltiples al lucrativo  sector privado.

La educación nacional  es dramática; el problema de los ritmos escolares, que es importante, es sólo un aspecto de los problemas que no cesan de denunciar las familias de alumnos y los alumnos mismos, los estudiantes…Sólo si no cejamos en la presión, se cumplirán  las promesas sobre la contratación  y formación de docentes.

Esta la exigencia de la regularización de los trabajadores y trabajadoras sin papeles, que, con su movilización, huelgas, manifestaciones, exigen  los mismos derechos que sus camaradas.

Está la exigencia de la retirada de las tropas francesas de Afganistán, que F. Hollande ha anunciado para finales de año. Eso sería una victoria de todas las organizaciones que desde hace años luchan por este problema, será una victoria del pueblo afgano, condición para poder tomar en sus manos su futuro. Pero esa retirada, no «ajusta todas las cuentas»:el país ha sido destruido y su reconstrucción exige compromisos, en primer lugar de las potencias responsables de esta guerra.

Hay otros expedientes sobre la mesa, como el problema nuclear, el de los transportes, el de política internacional, concretamente el fin de la «franáfrica»… que necesitan que sigamos con las movilizaciones. Y si «todo no puede hacerse enseguida», en esos terrenos,  son indispensables medidas concretas.

Consolidar la relación de fuerzas contra el capital, la derecha y el FN

El método Ayrault-Hollande qué consiste en referirse al «diálogo social», que insiste en la búsqueda a de un compromiso permanente, rompe con el método des Sarkozy, pero arranca de una falsa y peligrosa idea, que consiste en poner en el mismo plano a los asalariados, las organizaciones sindicales y la patronal. Además, ello permitiría al gobierno jugar con las divisiones entre organizaciones sindicales, algunas de las cuales son favorables a la colaboración de clase.

La manera en  que el PS a llevado el problema de las elecciones legislativas, ilustra su voluntad de tener las manos libres en la Asamblea. Mientras que el Frente de Izquierda ha contribuido decisiva e indiscutiblemente a derrotar a Sarkozy, el PS no cesaba de tratar de dividir a los componentes del FdeG y rechazar que éste tenga la representatividad que puede reivindicar. Debemos, pues, sacar una conclusión práctica: El Frente de Izquierda deb e continuar a enraizarse en el movimiento obrero y popular, a apoyar las huelgas de los trabajadores, a atraerse a los jóvenes, las mujeres de las capas populares, a llevar su alternativa de ruptura con el sistema capitalista sumido en una crisis profunda, como lo vemos en Grecia, España, etc.

El Frente de Izquierda debe trabajar para tejer lazos de solidaridad a nivel europeo e internacional. El pueblo griego acaba de de decir, alto y fuerte, que no acepta el pagar las deudas y una crisis de la que él no es responsable: ¡Hay que anular la deuda!

La batalla planteada por Melenchon a Henin Beaumont, da al Frente de Izquierda una lectura que quisieran arrebatarle el PS y su aliado EE-Los Verdes. La lucha será dura, por la posición de la dirección del PS que se ha manifestado virulentamente contra la candidatura de Melenchon. En esta región, duramente golpeada por la crisis, se encuentra todo el programa del Frente de Izquierda, concretamente en su dimensión social, la respuesta a la demagogia del FN. Lo que vale para Henin Beaumont, es valedero por todas partes: el Frente de Izquierda tiene un programa que hay que continuar a difundir. Hay una tarea: la de la unidad política de sus componentes en torno a ese programa. Hay una dinámica: la de dirigirse a los militantes, políticos, sindicalistas, asociativos, a los hombres y mujeres que quieren participar en esta batalla, y permitirles ad herir al Frente de izquierda.

Esto es lo que nuestro Partido desarrolla y desarrollará en esta campaña, y después.

(“Billet”  semanal, del Partido Comunista de los Obreros de Francia)

18 de Mayo de 12012.

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