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Comunicado de la reunión de partidos y organizaciones m-l de Europa

junio 23, 2013

La crisis del sistema capitalista a nivel mundial se agrava más aún, y en Europa toma la forma de recesión. Al mismo tiempo, el rechazo a la política de austeridad es más fuerte y masivo que nunca antes, decenas de millones de trabajadores, hombres y mujeres, se lanzan a la calle en todas las capitales de Europa.

La política de austeridad impuesta en todas partes, en vez de «resolver la crisis», como pretenden hacer creer los gobiernos neoliberales y social liberales, la profundizan. Esa política acrecienta la recesión en los países más golpeados por la crisis y empieza a acarrear consecuencias en los que se han aprovechado de la crisis de otros, como es el caso del imperialismo alemán. Esa política incrementa la deuda pública y acrecienta las desigualdades económicas, impulsa el desarrollo desigual así como la competencia entre los países de la Unión Europea (UE)

Se trata de un círculo vicioso que los trabajadores y los pueblos deben romper so pena de ser absorbidos por una espiral que los retrotraerá a situaciones propias del siglo XIX. El pacto fiscal firmado por Merkel y Sarkozy, ha sido aceptado tal cual por la práctica totalidad de los gobiernos de la UE. Es un pacto que combina la política de austeridad y acrecienta la «competividad» lo que significa claramente una mayor flexibilidad, más facilidad para los despidos y una bajada brutal y masiva de los salarios, los cuales son presentados como «costos»: afirmamos que el trabajo no es un «costo», sino el capital, cada vez más insoportable para los trabajadores y los pueblos. Los dirigentes de las principales potencias imperialistas europeas, concretamente Merkel y Hollande, pretende imponer un «gobierno europeo», auténtico Estado Mayor de la oligarquía financiera. Con ello tratan de reforzar el poder económico y político de la oligarquía y transformar las instituciones elegidas en los Estados –concretamente los parlamentos, así como las instituciones regionales y locales- en simples correas de transmisión de su política.

Aprovechando la crisis que golpea a Chipre, los dirigentes europeos han abierto una nueva etapa al pretender tasar y hacer pagar a los pequeños ahorradores. Se trata de un mensaje, de una amenaza a los pueblos: mañana vuestros ahorros serán confiscados por el capital.

Todo esto aclara el verdadero objetivo: súper explotar a la clase obrera, liquidar los mecanismos de la protección social, debilitar la capacidad de lucha de los trabajadores, transferir una parte cada vez mayor de la riqueza creada a la oligarquía, a los detentores del capital que vive a costa de los trabajadores y los pueblos. Cuando la pobreza adquiere proporciones inimaginables, cuando el hambre es una plaga que azota a millones de hombres, mujeres y niños, la oligarquía exhibe su riqueza y lujosa e insultante forma de vida.

La austeridad va de par con el autoritarismo.

El capital lleva a cabo su violenta ofensiva con una brutalidad tremenda y pisotea los derechos democráticos. La austeridad va de par con el autoritarismo La Troika1impone a los Estados gobiernos tutelados, como en Grecia, obligados a presentar sus cuentas regularmente ante comisiones de expertos dirigidos por la mencionada troika.

El movimiento obrero y sindical es el blanco principal de los ataques del capital. Se criminaliza en varios países la protesta social y se imponen límites a la práctica de los derechos sindicales. Los sectores combativos de los trabajadores y los militantes que combaten la colaboración de clase son excluidos de los sindicatos por los dirigentes que practican dicha colaboración.

Al mismo tiempo se lleva a cabo una intensa campaña de los gobiernos y las patronales para deslegitimar al sindicato. Gobierno y patronal utilizan la crisis, el elevado número de desempleados, etc., para presionar a los trabajadores a fin de que no se afilien a los sindicatos, cuando es un derecho fundamental recogido en la Constitución de todos los Estados de la UE. Los trabajadores emigrantes sufren particularmente esta política represiva, son acosados y atacados popr los grupos fascistas

y racistas. Salen de sus países huyendo de las guerras y la miseria, de todo lo cual son responsables las potencias imperialistas, concretamente en África y sufren la súper explotación y el racismo.

En diversos países el movimiento progresista, el político y el sindical, se movilizan y luchan para que esos hombres y mujeres inmigrantes tengan los mismos derechos que sus compañeros de clase.

También en muchos países de la UE los grupos y partidos racistas y fascistas difunden sus ideas que son reproducidas por los grandes medios informativos con el fin de influir a grandes sectores de las masas populares. Al tradicional discurso de la extrema derecha xenófoba y racista, se añade ahora un peligroso discurso populista que mezcla formulaciones «sociales» con un nacionalismo furibundo. Manejan el descontento de las masas y el rechazo hacia los partidos que aplican la política de austeridad, tanto los de derechas como los de izquierda.

La crisis agudiza las contradicciones entre las potencias imperialistas y los bloques imperialistas.

El problema del control de las fuentes energéticas, de las materias primas, de las zonas estratégicas y de los mercados, es la principal causa de guerras de agresión y de intervención militar de las potencias imperialistas. Después de Libia, su petróleo y sus riquezas, es ahora Malí quien sufre la política de guerra. El imperialismo francés y el británico han sido los más implicados en la guerra de Libia el imperialismo francés es el que ha lanzado la guerra en Malí; más en ambos casos han recurrido a sus aliados europeos y de la UE pidiendo ayuda en esas acciones reaccionarias. Al mismo tiempo se mantienen tropas instaladas en Afganistán, y otros países están en el punto de mira de las potencias imperialistas, concretamente Siria.

El imperialismo estadounidense y su brazo armado, la OTAN, presiona a sus aliados europeos para que se hagan cargo, aún más, del componente «europeo» de la OTAN, y se comprometan todavía más financiera y militarmente. El combate en cada país para salir de la OTAN, así como por su disolución pura y simple, es de total actualidad.

Los pueblos de Europa no tienen nada que ganar con la política belicista que está al servicio únicamente de los intereses de la oligarquía. A los pueblos les interesa incrementar sus lazos solidarios con los que padecen el saqueo y la dominación de las potencias imperialistas europeas, concretamente los pueblos de África, para luchar unidos contra el sistema de opresión y explotación.

Nuestro campo es el de los trabajadores y los pueblos.

Crece la aspiración de luchas unidos contra la política de austeridad, contra los dictados de la troika. Actualmente se plantea, más que nunca, el problema de hacer converger esas luchas y desarrollar la solidaridad allende las fronteras.

En varios países el rechazo a la política de austeridad, coincide con la oposición a la troika, al euro y a la UE. A los partidarios de esta Europa de la reacción y del capital les inquieta ese rechazo y tratan de evitarlo con las posiciones reaccionarias planteadas por los partidos y organizaciones fascistas y nacionalistas, las cuales no cuestionan el sistema capitalista, sino que dividen a los pueblos y los lanzan unos contra otros.

Las fuerzas reformistas responden a estas protestas con un patético e ilusorio llamamiento por una «Europa social» que en nada corresponde a la realidad.

Proclamamos que los pueblos tienen el derecho a decidir salir del euro e incluso de la UE. Sabido es, además, que no todos los países de Europa pertenecen a la zona Euro.

Junto a las fuerzas progresistas que defienden esa posición, afirmamos que este es un problema ligado a la cuestión de la defensa de la soberanía; apoyamos ese combate como parte de la lucha contra la política de austeridad impuesta por la UE.

Afirmamos que si un pueblo decide, e impone, su salida del Euro nos solidarizaremos con el combate que tendrá que librar contra la ofensiva de la oligarquía, la cual hará todo lo posible para cobrarse esa decisión.

En cualquier caso, defendemos la consigna de negarse a pagar la deuda, ya se establezca en euros o cualquier otra moneda.

La amplitud de la resistencia obrera y popular que ha de desarrollarse, plantea el problema de la salida política que debemos dar en este auge de la lucha de clases. La clase obrera está a la vanguardia de estos combates y amplios sectores de las masas trabajadoras, de las ciudades y del campo, coinciden unidas en las calles, en las manifestaciones. El problema de la unidad de la clase obrera y la unidad de todas las capas del pueblo, son la base para llevar a cabo una política de frente, que ya conoce expresiones concretas en diferentes países.

Nuestros partidos y organizaciones llaman a desarrollar esta política en todas partes, con la perspectiva de la transformación revolucionaria de la sociedad y el desarrollo de la solidaridad internacional.

Alemania, junio de 2013.

 

Org. Por la reconstrucción del PC de ALEMANIA (Arbeit zukunft)

Partido Comunista de los Obreros de DINAMARCA (APK)

Partido Comunista de ESPAÑA (m-l)

Partido Comunista de los Obreros de FRANCIA (PCOF)

Piattaforma Comunista de ITALIA

Movimiento por la reorganización del KKE (1918-1955) GRECIA

Partido Comunista Revolucionario de TURQUÍA

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