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En Memoria de Gabriel García Márquez

julio 7, 2014

No podía desaparecer Gabriel García Márquez de la faz de este mundo sin alborotar la palabra, sin producir innumerables valoraciones y ediciones especiales sobre su obra y no será un ausente en la memoria de los latinoamericanos y caribeños porque dejó de pertenecernos a los colombianos.

Gabo, desbordando esquemas y límites gramaticales de Caro y Cuervo, llenó de magia y delicias las páginas de sus obras hasta llegar a la cumbre de los grandes escritores: Premio Nobel de Literatura en 1982, cuando esos premios se entregaban en rigor y no como se asignó ese galardón de la paz a un presidente guerrerista del imperio del norte.

Gabriel García Márquez fue brillante escritor con diferentes momentos y facetas que lo llevaron a pasearse por el cine; al final de su obra literaria dio más espacio “al amor y otros demonios” restándole a los asuntos sociales e histórico-políticos que tanto conmueven a los lectores de su novela cumbre: Cien Años de Soledad, razón principal de su ingreso al sitial de los mejores colombianos, que desde cuando el imperio español holló nuestra América se baten por la libertad y el saber inteligente.

Como intelectual de origen humilde, surgido con gran esfuerzo y sin mecenas, se forjó como ser multifacético con relaciones a nivel de potentados y notables del arte, la política y la economía que dieron pie a diversas conjeturas y apreciaciones.

Subrayamos el arrojo político de Gabo al afirmar causas a favor de los perseguidos y excluidos, especialmente apoyando la Revolución Cubana, que no es idéntica a su amistad con el líder Fidel Castro, porque él no redujo la amistad a la afinidad política.

Antes de su exilio en México, debido a las persecuciones del gobierno criminal del liberal Turbay Ayala a finales de los años 70, se le vio muy activo en el periodismo democrático y progresista de la Revista Alternativa. Esa publicación editorializó con posturas antiimperialistas sobre los triunfos de la revolución vietnamita, de los pueblos árabes y del África Negra, o sobre el repudio al golpe fascista de Pinochet en Chile. Gabo, por esos tiempos, descubrió tropelías de los oligarcas y fue solidario con los presos políticos y demás luchadores populares de Colombia, Venezuela y otros lugares del mundo.

Gabo mantuvo su propia visión de lucha por la paz en Colombia; fue sensible a esta realidad porque nació al periodismo y la novela en medio de los oprobios del conflicto armado, político, social y económico que sacude al pueblo de Colombia como quiera que vivió el Bogotazo de Abril del 48, cuando asesinaron al caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, desatándose la violencia de los de arriba que no para de martirizarnos

En memoria de Gabo, seguiremos disfrutando por siempre de su palabra atrapadora de imaginaciones.

Bogotá, Abril 21 de 2014

Movimiento por la Constituyente Popular -MCP-Coordinador Nacional

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