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Sobre las elecciones del 1 del noviembre

noviembre 23, 2015

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¡A levantar la lucha con determinación y perseverancia!

Después de la derrota electoral sufrida por el AKP y Erdogan el 7 de julio pasado; este  1 de noviembre vuelven a ganar las elecciones impuestas en condiciones extraordinarias en el país.

Detrás de este “éxito” se encuentra el engaño de la población a través del temor y la preocupación creados por la política apoyada en el belicismo y caos; en condiciones en las que todos los derechos democráticos han sido pisoteados y los partidos de la oposición ni siquiera podían sostener mítines electorales.

El escenario al que nos enfrentamos es el resultado de la atmósfera política creada por un plan de la guerra y el caos; con el objetivo de, por un lado, erradicar las condiciones del Partido Democrático del Pueblo HDP, de  todos los demás trabajadores y de las fuerzas democráticas para hacer política y, por otro lado, para desviar el voto nacionalista del Partido del Movimiento Nacionalista MHP, al AKP tras belicismo.

El AKP y Erdoğan han logrado ganar el apoyo de la clase obrera y las masas trabajadoras no a través de la resolución de cualquier problema económico, social o político, sino profundizando los problemas y a través de la propaganda que apuntaba a la necesidad de  tener ‘el poder del partido único’ necesario para evitar lo peor.

Por lo tanto, la primera conclusión que puede extraerse de las elecciones del 1 de noviembre es la gran necesidad del avance de la clase obrera y el pueblo hacia una lucha más fuerte y unida, renovando sus plataformas de lucha ante los crecientes problemas y los conflictos del periodo que estamos enfrentando.

En ese contexto, ante las imposiciones del régimen dictatorial de facto de Erdoğan la importancia de la lucha por los derechos y las libertades políticas se ha incrementado.

La posesión de los medios de comunicación, el cierre de sitios web, la prohibición del derecho a la huelga, la destitución de los alcaldes electos en el Kurdistán, la opresión contra los trabajadores y las fuerzas democráticas, las detenciones y procesos judiciales; todos éstos se han convertido en rutina bajo el régimen dictatorial.

A pesar de la promesa de su abolición, el umbral electoral antidemocrático del 10%, todavía está vigente. El país sigue regido por la constitución del golpe de Estado, remendado por las medidas necesarias que aseguren sólo el status quo para el AKP. Todos estos ataques aumentan la necesidad de los trabajadores y los pueblos a unirse en su lucha por la democracia.

A pesar de la propaganda de la perspectiva de “estabilidad” difundida por el AKP y por los círculos del capital, todos los datos indican el empeoramiento de las condiciones socioeconómicas para los trabajadores y obreros. El aumento del desempleo, de la inflación, de las tasas de cambio; la contracción de la producción y la reducción de la tasa de crecimiento, son signos cada día más claros de una crisis económica.

También está claro que estos signos de crisis serán aprovechados por el capital como ‘oportunidad’ de una ofensiva contra la clase obrera y trabajadores.  Por eso para los sindicatos, para todas las organizaciones laborales y las amplias masas de trabajadores no sindicalizados es una obligación establecer una línea fuerte de lucha.

En Kurdistán, la generalización de las políticas de guerra, que incluyeron el asedio a las ciudades, el alzamiento de algunos sectores del pueblo, particularmente los capitalistas y propietarios de pequeñas empresas, debido a los daños causados por la guerra ​​en la vida económica y social, llevó de vuelta al AKP al poder con una mayoría absoluta.

Estas elecciones se realizaron en condiciones de guerra, los votos no emitidos debido a la opresión y las obstrucciones, así como la tendencia a votar por el AKP con la esperanza de que va a terminar la guerra, llevó a una caída los votos recibidos por HDP.

Sin embargo, esto no cambia el hecho de que una importante parte de la población se reunió  alrededor de HDP y el movimiento político kurdo; que sigue existiendo la voluntad por una resolución democrática y pacífica que satisfaga las demandas nacionales basadas en una igualdad completa.

Las operaciones militares continuadas, a pesar de la decisión de ‘inacción’ de la Unión de Comunidades del Kurdistán KCK, demuestra la insistencia del AKP-Erdoğan en la guerra y esa insistencia se une con la ofensiva contra Rojava (Kurdistán sirio).

Este escenario se completa con la apertura de bases aéreas, sobre todo la base Incirlik, al uso del imperialismo estadounidense y el giro de IS, que durante mucho tiempo han sido apoyados en Siria, en un problema interno.

En conclusión, el AKP y Erdoğan han llegado al poder mediante la profundización de todos los problemas económicos, sociales y políticos del país. Esta situación hace que sea imperativo para todas las fuerzas del trabajo, de la paz y de la democracia en el país a renovar sus plataformas de lucha y a elevar la lucha creando un frente democrático más fuerte.

El camino de cambiar el escenario aparecido después de las elecciones del 1 de noviembre y crear un país democrático basado en la igualdad, logrando el fin del régimen dictatorial; un país donde la gente pueda vivir humanamente, pasa por el aumento de la lucha con determinación y la perseverancia.

 

Selma Gürkan

Presidenta del Partido del Trabajo

EMEP

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